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sábado, 8 de junio de 2013

Fallece a los 91 años la actriz Esther Williams, la sirena de Hollywood

La intérprete protagonizó películas como 'Escuela de sirenas' y 'Juego de pasiones'

Fue nadadora profesional

 

 
Esther Williams, en un momento del rodaje de 'Pagan Love Song' (1950). / AP


Antes que Gemma Mengual, estuvo Esther Williams.
Antes de que la natación sincronizada española triunfara y se convirtiera en un deporte popular, muchísimas niñas de diferentes generaciones quisieron ser sirenas de la piscina como Esther Williams, una de las grandes estrellas de la época dorada de Metro-Godwyn-Mayer.

Como dijo Fanny Brice, una cómica de la época, sobre Williams: “Mojada es una estrella, seca no es nada”. La intérprete aseguraba que no se refería a ella, sino a otra actriz... aunque se non è vero, è ben trovato.

Esta madrugada, la actriz falleció durmiendo plácidamente a los 91 años en su casa en Beverly Hills, según anunció su representante. Terenci Moix la definió certeramente:
“En el recuerdo, Esther personifica como nadie la entrañable imagen de sueños que mezclaban la ingenuidad y el kitsch a partes iguales. Su cabeza asomando entre lotos y nenúfares, sus bañadores de lamé, su eterna sonrisa inalterable aun debajo del agua, se convirtieron en el anuncio viviente de una felicidad que solo se realizaba en los cines de barrio”.



Esther Jane Williams nació el 8 de agosto de 1921 en Los Ángeles. Estrella de la natación sincronizada, la suspensión de los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1940 por la Segunda Guerra Mundial truncó su carrera deportiva. “Para cuando volvieron los Juegos, yo ya era una de las diez estrellas más taquilleras de Hollywood”, contaba para explicar su renuncia a la natación competitiva. La leyenda asegura que la descubrieron cuando trabajaba de dependienta en unos grandes almacenes...

En realidad, tras participar en diversos espectáculos acuáticos empezó como modelo y allí fue de donde saltó al cine. “Me habían hecho unas primeras pruebas que gustaron al señor Mayer. Me llamó un día para verme actuar. Me dijo que me daría la réplica un actor de la casa. Yo pensé que sería cualquier principiante. ¡No puede imaginarse cómo me sentí cuando me recibió Clark Gable, con aquella sonrisa ancha y luminosa!

Era mi actor preferido”.

Su primer trabajo fue en Andy Hardy’s double life (1942), la saga taquillera que protagonizaba Mickey Rooney. “En MGM tenían un sistema basado en la búsqueda del talento dondequiera se encontrase. Sabían descubrirlo y colocarlo en el sitio adecuado.

Cuando quisieron hacer el mejor Tarzán de la historia descubrieron a Johnny Weissmüller. Si querían rodar películas acuáticas me descubrían a mí. ¿Cómo sabían que yo aspiraba a hacerlas? ¡Misterio! Lo bueno es que coincidimos en el mismo deseo la MGM y yo”.

Así llegaron sus 26 películas acuáticas, títulos míticos como Escuela de sirenas, Juego de pasiones, Ziegfeld Follies, La hija de Neptuno, Fiesta brava o Take me out to the ball game —dirigida por uno de los más grandes del musical, el coreógrafo y cineasta Busby Berkeley— en los que había música, romance, comedia y epatantes coreografías con agua de por medio. Era la legendaria sirena americana.

Su imagen en traje de baño fue una de las favoritas de los soldados estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Entre sus grandes apariciones está La primera sirena (1952), una de las maravillosas y más caras extravagancias de Hollywood. “Yo sentía que el agua era mi elemento natural”, escribió en su autobiografía.

Con el declinar de los musicales, Williams se pasó a los dramas, con títulos como Sombras de la noche , Momento inesperado y El gran espectáculo. En 1963 rueda La fuente mágica, en España y bajo la dirección del entonces su tercer marido, el actor Fernando Lamas.

“Mi retiro coincidió con el final de una época. Con el auge de la televisión todo cambió demasiado.

También la mentalidad de los productores. Yo tuve que mantenerme en mis trece, a fin de preservar mi dignidad estelar. Me dije: ‘Si ellos no quieren hacer mi género, yo no quiero hacer los de ellos’. Antes hacíamos cine. De pronto nos volvimos empleados y eso no me gustó”. Y casada con Lamas, de quien enviudó en 1981, se retiró de la pantalla.

Williams se movía en silla de ruedas desde hace años por una caída, pero se bañaba en su piscina de agua calentada con energía solar, según contaba su último marido, Edward Bell. Hasta el último día disfrutó de su novio preferido, “el agua”.
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En “Escuela de sirenas” La película de 1944, con Red Skelton, fue su verdadero trampolín a la fama.

En “Escuela de sirenas” La película de 1944, con Red Skelton, fue su verdadero trampolín a la fama.

Posando Para “Dangerous When Wet”, en la que nadaba con dibujitos.

Posando Para “Dangerous When Wet”, en la que nadaba con dibujitos.

Esther Williams: murió “la” sirenita
Estrella del Hollywood de oro, con los musicales acuáticos de la Metro Goldwyn Mayer, estuvo casada con Fernando Lamas.


06.06.2013

Antes de La Sirenita, Hollywood tuvo su auténtica sirena, una de carne y hueso: Esther Williams, que brilló en decenas de películas de los años ‘40 y ‘50. La actriz y nadadora murió ayer a los 91 años, mientras dormía, en su casa de Beverly Hills.

Había nacido en Los Angeles en 1922, fue nadadora profesional desde la adolescencia, y estuvo a punto de competir en los Juegos Olímpicos de Tokio de 1940, que fueron cancelados por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ese hecho la llevó a volcarse al cine, desde donde desplegó sus habilidades acuáticas junto a grandes estrellas como Johnny Weissmüller (el mítico Tarzán).

En 1942 debutó en la película Andy Hardy’s Double Life junto a Mickey Rooney. Su fama y popularidad terminó de forjarse en 1944 con Escuela de sirenas, un musical hecho a su medida para mostrar sus habilidades coreográficas en la piscina como especialista en nado sincronizado.
A partir de ahí, su amigo Clark Gable la bautizó “La Sirena de América” y así la conoció todo el mundo.

Por entonces, Williams era una estrella a la altura de Gene Kelly y Frank Sinatra, con quienes compartió cartel y para quien la Metro Goldwyn Mayer había creado especialmente el subgénero “musical acuático”.

Por entonces, también daba clases de natación en una unidad militar femenina.

Pero a mediados de la década de los ‘50, después de decenas de filmes, su figura, ya más alejada del estereotipo de sirena que la había caracterizado y más enfocada en una carrera como actriz dramática, empezó a decaer y en 1963 decidió retirarse del cine luego de rodar su último filme, La fuente mágica.

Como casi toda estrella de Hollywood, Williams tuvo una vida sentimental bastante agitada: se casó cuatro veces. Primero con Leonard Kovner, después con Ben Gage, con quien tuvo a sus tres hijos. Su tercer marido fue el galán argentino Fernando Lamas, con quien vivió hasta la muerte de él, en 1982. En 1994 volvió a casarse, esta vez con Edward Bell.

Además, Esther protagonizó varios romances con otros galanes de la época, como Jeff Chandler y Victor Mature, entre otros. El exceso de cloro que soportaron sus retinas a lo largo de toda su vida le trajeron algunos problemas en la vista.

Siempre activa, en sus últimos años Williams desarrolló otra faceta, esta vez como empresaria, en la que se dedicó a diseñar y vender desde su sitio oficial de Internet, trajes de baño.

Esther Williams
En sus últimos años, Esther Williams se dedicó a negocios relacionados con la natación.

“No recuerdo el momento en que no estuviera vestida con un traje de baño. Fueron horas, semanas, años de competencias y mágicas películas, siempre nadando”, contó alguna vez. En ese mundo acuático ella fue la reina.
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En mis años de adolescente cuando la revista chilena ECRAN publicaba las direcciones de los estudios de cine para que les solicitáramos una foto de nuestros artistas favoritos, Esther Williams fue una de ellos y forma parte de mi álbum de fotos publicado en este mismo blog.

melisa
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domingo, 7 de agosto de 2011

La famosa "Sirena de Hollywood" Esther Williams llega a los 90 años

Domingo, 7 de Agosto de 2011, 11:24

Recordada por sus ballets acuáticos que brindó para películas de los estudios Metro Goldwyn Mayer, la nadadora y actriz celebra otra marca: "Nadar es el único deporte que puedes practicar desde tu primer baño hasta el último. Y sin lesiones". Diosa del agua. Esther Williams en una imagen promocional de la MGM en la década de 1950.


Foto: El Mercurio

LOS ANGELES.- Esther Williams, conocida como “la sirena de Hollywood,” gran estrella de los estudios MGM y de los ballets acuáticos cinematográficos de las décadas de 1940 y 1950, cumple mañana 90 años alejada de los escenarios, pero fiel a su amor por el agua.

La protagonista de clásicos como “Ziegfeld Follies” (1945), "Neptune’s Daughter” (1949) o “Take Me Out to the Ball Game” (1949), sigue confinada a una silla de ruedas desde hace años por una caída, pero se mantiene activa y disfrutando de baños en su piscina de agua calentada con energía solar, según dijo a Efe su cuarto marido, Edward Bell.

"Nadar es el único deporte que puedes practicar desde tu primer baño hasta el último. Y sin lesiones,” afirma la mítica actriz según relata su marido en un correo electrónico.

Bell cuenta que su esposa disfruta de la vida con sus más allegados, viendo películas de su época y partidos de tenis, y mañana celebrará sus 90 años rodeada de sus amigos de su iglesia (la "Ciencia de la Mente") y sus nietos.

Dentro de unos meses, siguiendo las celebraciones, organizará un gran evento benéfico, con espectáculo acuático incluido, que contará con nadadores de todo el mundo. Asimismo se está planeando un ballet acuático en Broadway llamado "The Million Dollar Mermaid,” basado en la biografía homónima de la actriz, en la que detalla sus escarceos con el LSD (con ayuda de Cary Grant) y un apasionado romance con Victor Mature.

Williams fue seleccionada a los 16 años para competir en los Juegos Olímpicos de 1940, aunque finalmente éstos fueron cancelados debido al comienzo de la II Guerra Mundial. Para entonces ya había batido varios récords nacionales y regionales de natación como parte del Los Angeles Athletic Club.

Entre Grace Kelly y Judy Garland

De ahí se incorporó al espectáculo Billy Rose Aquacade, en compañía de otra gran figura de aquel deporte: Johnny Weismuller. Su desparpajo llamó la atención de los grandes ejecutivos de Hollywood y en especial del estudio Metro-Goldwin-Mayer, quien comenzó a tentar a Williams con la posibilidad de adaptar ese “show" a la gran pantalla.

En una época en la que Gene Kelly bailaba y Judy Garland cantaba, Hollywood buscaba una nueva estrella capaz de conjugar esas cualidades desde una óptica diferente. Williams finalmente aceptó y con ella, su sonrisa, sus movimientos y su atractivo, llegó el llamado ballet acuático cinematográfico, donde se mezclaban las actuaciones con coreografías de natación sincronizada.

Títulos como “Bathing Beauty” (1944), “Million Dollar Mermaid" (1952) o “Dangerous When Wet” (1953), la convirtieron en un imán para el público. Durante la década de los 40 muchos de sus trabajos se contaron por éxitos en taquilla, pero aún así decidió poner fin a su carrera cuando todavía disfrutaba de la fama, especialmente tras la gran popularidad de unos programas de televisión.

"Me marché con la cabeza alta,” dijo Williams en 1989, quien explicó que su renuncia tuvo que ver con el cierre de los grandes estudios, momento en el que la producción cinematográfica pasó a manos de inversores de Nueva York. Con ellos, adujo, la creatividad cedió paso a la rentabilidad.

"Hollywood me trató muy bien. Era una niña mimada, pero la fórmula de mi éxito era el agua y no podía ser otra, de manera que nunca llegué a interpretar un papel dramático con éxito,” reconoció.

Reconvertida en empresaria, se dispuso a vender piscinas y a prestar su nombre a una línea de bañadores para mujeres, de estilo retro, fundada en 1988. También participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984) como comentarista. De hecho, Williams fue uno de los principales valedores para conseguir que la natación sincronizada fuese incluida oficialmente como deporte olímpico ese año.

Con Bell contrajo matrimonio en 1994. Anteriormente estuvo casada con Leonard Kovner, el cantante y actor Ben Gage, y el actor y director argentino Fernando Lamas. Williams es la madrastra de Lorenzo Lamas. ¿Pero cuáles son los mejores recuerdos de los días como actriz de Williams? “Lee mi libro,” explica Bell que suele ser la sentencia habitual de su esposa a quien le pregunta. “Parece que está satisfecha con todo lo que escribió y no tiene remordimientos,” añadió.

EFE |