domingo, 16 de septiembre de 2012

El cine mudo regresa- en gloria y majestad

El cine mudo regresa en gloria y majestad

La película revelación española "Blancanieves" se suma a la ganadora del Oscar, "El Artista", en beneficio de un ejercicio de nostalgia que directores como Aki Kaurismäki y Guy Maddin también han venido desarrollando.

por:  La Segunda
viernes, 14 de septiembre de 2012


Maribel Verdú en una cinta que no ha recibido más que elogios.

Uno de los estrenos más comentados en el Festival de Cine de Toronto ha sido "Blancanieves" , película dirigida por el español Pablo Berger y protagonizada por Maribel Verdú y Daniel Giménez Cacho. Entre todos los elogios que ha recibido hay uno que interpreta sus intenciones. "Es digna de los grandes directores de los años 20", escribió el destacado crítico estadounidense Roger Ebert, aprobando un ejercicio de estilo que mira hacia el pasado y que rescata a las películas mudas (y en blanco y negro) de las cenizas, a 85 años del nacimiento del cine sonoro.

"Hay un evento en mi vida en el año 1985 o 1986 en el Festival de San Sebastián. Un día, en el Teatro María Eugenia daban «Avaricia» de (Eric von) Stroheim con una orquesta en directo. Al ver esa película, sentí cosas que no había sentido viendo una película convencional", declaró Berger en el certamen canadiense, sumando su éxito al fenómeno que sedujo a la Academia a comienzos de este año:
"El Artista" , cinta muda, dirigida por el francés Michel Hazanavicius, que se llevó cinco premios Oscar.


Esta miraba, con nostalgia y admiración, a una serie de clásicos como "City Girl" de F.W. Murnau, "Cuatro hijos" de John Ford, "Y el mundo marcha" de King Vidor y "El desconocido" de Tod Browning, según palabras de su propio realizador. Todo para narrar la relación entre una estrella del cine mudo y una exitosa actriz joven, en tiempos en que el sonido empezaba a instalarse en el séptimo arte.

¿Rarezas?, ¿Muestras aisladas de melancolía irremediable? Lo cierto es que el cine mudo ha regresado como un género en sí mismo y cuenta con varios ejemplos recientes. En 1999, el siempre interesante director finlandés Aki Kaurismäki realizó, sin sonido y en blanco y negro, la película "Juha" que narra la historia de una mujer de campo que abandona a su esposo por un perseverante magnate.

También está el caso del director canadiense Guy Maddin , quien ha realizado una decena de películas a la vieja usanza, sin diálogos y con un estilo visual que remite al surrealismo y el expresionismo alemán. Probablemente la innovación está ahora en mirar atrás.

http://www.lasegunda.com/Noticias/CulturaEspectaculos/2012/09/781217/el-cine-mudo-regresa-en-gloria-y-majestad

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“El artista no es una película muda, es una película sobre el cine mudo y el cine sonoro”
Noticias - Cine
“El artista no es una película muda,
es una película sobre el cine mudo y el cine sonoro”
Por: Jaime Ponce. Periodista y Crítico de Cine
Este fin de semana Karen y yo vimos “El Artista”, y recuerdo que a la salida, mis grandes amigas Pia Barragán y Diana Cardoso, me preguntaron: “¿Cuánto hace que no veías una película muda? ¿Cómo te pareció?” Antes de contestar, pensé: “caramba…para resolver esta pregunta, debo dar una respuesta responsable”, pienso que ya ha pasado el tiempo suficiente para responder las preguntas, y dar a conocer mi punto de vista, Pia, Diana, Amigos lectores, esta es mi opinión desde el sublime y responsable ejercicio de la crítica.
Comienzo por contar, que desde muy pequeño, no recuerdo que edad tenia, con mi padre, a quien le debo la pasión por el cine, la música y la lectura, compartimos varias jornadas "matinales" en la desaparecida Cinemateca de Usaquén.  Allí, los domingos en la mañana proyectaban, en una pequeña sala, el cine que a papá le gustaba; para mí era toda una experiencia, pero lo que más me gustaba, era que no tenía que "leer los titulitos", simplemente veía la película y me divertía. Así fueron mis primeros años  en una sala de cine, los mismos que ahora recuerdo con tanta nostalgia, desde el pasado sábado, al tener mi primer encuentro con “El Artista”.
Desde que supe que el extraordinario trabajo del director Michael Hazanaviciuz, se trataba de una película muda, gesté en mi mente la idea de un film al mejor estilo de  los entrañables Charles Chaplin, Buster Keaton, Laurel & Hardy (personajes con los que crecí) al lado de King Kong y Godzilla, entre otros. Mucho pasó por mi cabeza como el recuerdo de imágenes imborrables y la nostalgia del cine, que con trabajo, dedicación y mucho esfuerzo lograron crear aquellos quienes a principio del naciente siglo XX eran "los independientes".
Al ver  “El artista”, queda claro que fueron muchos los ingredientes que Hazanaviciuz debió mezclar para logar lo que hoy día es el resultado de un éxito total, donde se rinde homenaje a los años dorados de Hollywood en una película trascendental filmada con algunos ejemplos de la época y enfrentando el gran reto de ser una película muda, que logró recibir después de muchos años, el Premio Oscar de la Academia a Mejor Película, lo que no ocurría desde hace tiempo atrás, cuando una producción extranjera, en lengua no inglesa, recibiera este galardón, me refiero a “La Vitta e Bella”.
Desde el inicio y solo hasta el final de la cinta de Hazanaviciuz, comprendemos que, definitivamente, esta película como “muda”, ciertamente, no lo es. Películas mudas son “La marca del Zorro” de Douglas Fairbanks, “Nosferatu” dirigida por F.W. Murnau y protagonizada por Max Schreck o “El chico” de Chaplín.
“El Artista” no es una película muda, es una película sobre el cine mudo y el cine sonoro. Y, aunque suene igual, no lo es.
Tampoco es una película romántica, aunque pareciera serlo (por el tráiler que la promociona). En la misma vemos el desarrollo de una historia romántica en la cual el punto central es la relación de George Valentín (Jean Dujardin) súper estrella del cine mudo, que se enamora de la joven actriz Peppy Miller (Bérénice Bejo) quien termina convirtiéndose en la nueva gran estrella del cine sonoro (como protagonista de las “talkies”) y termina, sin quererlo, destronando a Valentín, en resumen una historia romántica clásica, pero muda, filmada en el 2011, con algunos elementos de los pioneros años 20.
El punto de giro es el cambio de paradigma de la industria del cine, mucho mayor que el del traspaso a color, sin olvidar a “Toy Story”  y el avance que marcó frente al actual cine de animación (otro gran legado de Steve Jobs).
“El Artista” nos habla sobre el estrellato, tanto del ascenso como de la caída. Es sobre tenerlo todo y perderlo, sobre el negocio de la industria, la desesperación, el orgullo, la esperanza, el amor. Es, en conclusión, una película sobre el sonido.
Él mismo, no es una excusa ni un efecto más, es el actor principal, pues pasa a ser el villano, o el anti-héroe, según como usted lo quiera interpretar (refiriéndome al Sonido). Durante toda la película su ausencia es lo más relevante, la relación de todos los personajes a su alrededor, los conflictos que desencadenan, las situaciones que resuelven. Siempre presente de alguna u otra forma, acechando, y afectando todo el desarrollo de la trama a lo largo de la película. Razón por la que afirmo que no es una película “muda” y espero me entiendan.
Los actores
De ellos debemos hablar, ¡todos son extraordinarios! Desde  desde Jean Dujardin hasta Uggie, el perrito. Todos logran equilibrar el estilo de actuación de la época, con gestos exagerados y sobreactuados para compensar la falta de sonido, pero sin perder por ello la naturalidad en sus papeles.
Es cierto que cuesta un poco al principio acostumbrarse a la película y a sus protagonistas, pero es apenas una leve sensación al comienzo, por ello le respondí a Pia que había visto, esta semana, tres películas.
Antes de ver “El Artista”, usted podría hacer el ejercicio de recurrir a su archivo personal y recordar algunos clásicos, como por "acostumbrarse" a lo que se encontrará en la película de Hazanaviciuz.
El film es fantástico, por lo que considero que este es un buen ejercicio para el cine contemporáneo. Una película construida con un porcentaje de 50/50. 50 por ciento del trabajo de todo el equipo por lograr la película y el otro 50 por ciento gracias al maestro Ludovic Bource y su extraordinaria banda sonora, porque la ausencia de sonido implica que la música tiene que estar presente durante todo el desarrollo de la película y no solo de fondo o para enfatizar lo que se ve en pantalla, sino directamente para conformar y transmitir lo que estamos viendo.
Y, es precisamente Bource quien con su música, le aporta el tono, la potencia y la verdadera carga emocional a cada escena que apreciamos, alcanzando con sus "crecendos" momentos realmente importantes. En otras palabras, sin banda de sonido no existe “El Artista”.
La película francesa, reinó en la pasada edición, del premio OSCAR con cinco premios: Mejor película, mejor director (Michel Hazanavicius), mejor actor (Jean
Dujardin), mejor vestuario (Mark Bridges) y mejor banda sonora original (Ludovic Bource).
Su gran rival, "Hugo", el primer filme en 3D de Martin Scorsese, también obtuvo cinco merecidas estatuillas en las categorías técnicos: Mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor montaje de sonido, mejor mezcla de sonido y mejores efectos visuales.
Para terminar, además de recomendarla, quiero recordar aquella opinión que alguna vez le escuché expresar a mi gran maestro Sir Alfred Hitchcock cuando dijo en una entrevista, y sé que tenía razón, "las películas mudas son la forma más pura del cine"
EL_ARTISTA_2Por: Jaime Ponce. ¿Logra revivir el cine mudo?, ¿Es una historia de amor? Son algunas reflexiones que surgen sobre este film, ganadora del Premio Óscar a Mejor Película.
Este fin de semana Karen y yo vimos “El Artista”, y recuerdo que a la salida, mis grandes amigas Pia Barragán y Diana Cardoso, me preguntaron: “¿Cuánto hace que no veías una película muda? ¿Cómo te pareció?” Antes de contestar, pensé: “caramba…para resolver esta pregunta, debo dar una respuesta responsable”, pienso que ya ha pasado el tiempo suficiente para responder las preguntas, y dar a conocer mi punto de vista, Pia, Diana, Amigos lectores, esta es mi opinión desde el sublime y responsable ejercicio de la crítica.

Comienzo por contar, que desde muy pequeño, no recuerdo que edad tenia, con mi padre, a quien le debo la pasión por el cine, la música y la lectura, compartimos varias jornadas "matinales" en la desaparecida Cinemateca de Usaquén.  Allí, los domingos en la mañana proyectaban, en una pequeña sala, el cine que a papá le gustaba; para mí era toda una experiencia, pero lo que más me gustaba, era que no tenía que "leer los titulitos", simplemente veía la película y me divertía. Así fueron mis primeros años  en una sala de cine, los mismos que ahora recuerdo con tanta nostalgia, desde el pasado sábado, al tener mi primer encuentro con “El Artista”.

Desde que supe que el extraordinario trabajo del director Michael Hazanaviciuz, se trataba de una película muda, gesté en mi mente la idea de un film al mejor estilo de  los entrañables Charles Chaplin, Buster Keaton, Laurel & Hardy (personajes con los que crecí) al lado de King Kong y Godzilla, entre otros. Mucho pasó por mi cabeza como el recuerdo de imágenes imborrables y la nostalgia del cine, que con trabajo, dedicación y mucho esfuerzo lograron crear aquellos quienes a principio del naciente siglo XX eran "los independientes".
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Al ver  “El artista”, queda claro que fueron muchos los ingredientes que Hazanaviciuz debió mezclar para logar lo que hoy día es el resultado de un éxito total, donde se rinde homenaje a los años dorados de Hollywood en una película trascendental filmada con algunos ejemplos de la época y enfrentando el gran reto de ser una película muda, que logró recibir después de muchos años, el Premio Oscar de la Academia a Mejor Película, lo que no ocurría desde hace tiempo atrás, cuando una producción extranjera, en lengua no inglesa, recibiera este galardón, me refiero a “La Vitta e Bella”.

Desde el inicio y solo hasta el final de la cinta de Hazanaviciuz, comprendemos que, definitivamente, esta película como “muda”, ciertamente, no lo es. Películas mudas son “La marca del Zorro” de Douglas Fairbanks, “Nosferatu” dirigida por F.W. Murnau y protagonizada por Max Schreck o “El chico” de Chaplín.

“El Artista” no es una película muda, es una película sobre el cine mudo y el cine sonoro. Y, aunque suene igual, no lo es.
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Tampoco es una película romántica, aunque pareciera serlo (por el tráiler que la promociona). En la misma vemos el desarrollo de una historia romántica en la cual el punto central es la relación de George Valentín (Jean Dujardin) súper estrella del cine mudo, que se enamora de la joven actriz Peppy Miller (Bérénice Bejo) quien termina convirtiéndose en la nueva gran estrella del cine sonoro (como protagonista de las “talkies”) y termina, sin quererlo, destronando a Valentín, en resumen una historia romántica clásica, pero muda, filmada en el 2011, con algunos elementos de los pioneros años 20.

El punto de giro es el cambio de paradigma de la industria del cine, mucho mayor que el del traspaso a color, sin olvidar a “Toy Story”  y el avance que marcó frente al actual cine de animación (otro gran legado de Steve Jobs).

“El Artista” nos habla sobre el estrellato, tanto del ascenso como de la caída. Es sobre tenerlo todo y perderlo, sobre el negocio de la industria, la desesperación, el orgullo, la esperanza, el amor. Es, en conclusión, una película sobre el sonido.

Él mismo, no es una excusa ni un efecto más, es el actor principal, pues pasa a ser el villano, o el anti-héroe, según como usted lo quiera interpretar (refiriéndome al Sonido). Durante toda la película su ausencia es lo más relevante, la relación de todos los personajes a su alrededor, los conflictos que desencadenan, las situaciones que resuelven. Siempre presente de alguna u otra forma, acechando, y afectando todo el desarrollo de la trama a lo largo de la película. Razón por la que afirmo que no es una película “muda” y espero me entiendan.
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Los actores
De ellos debemos hablar, ¡todos son extraordinarios! Desde  desde Jean Dujardin hasta Uggie, el perrito. Todos logran equilibrar el estilo de actuación de la época, con gestos exagerados y sobreactuados para compensar la falta de sonido, pero sin perder por ello la naturalidad en sus papeles.

Es cierto que cuesta un poco al principio acostumbrarse a la película y a sus protagonistas, pero es apenas una leve sensación al comienzo, por ello le respondí a Pia que había visto, esta semana, tres películas.

Antes de ver “El Artista”, usted podría hacer el ejercicio de recurrir a su archivo personal y recordar algunos clásicos, como por "acostumbrarse" a lo que se encontrará en la película de Hazanaviciuz.

El film es fantástico, por lo que considero que este es un buen ejercicio para el cine contemporáneo. Una película construida con un porcentaje de 50/50. 50 por ciento del trabajo de todo el equipo por lograr la película y el otro 50 por ciento gracias al maestro Ludovic Bource y su extraordinaria banda sonora, porque la ausencia de sonido implica que la música tiene que estar presente durante todo el desarrollo de la película y no solo de fondo o para enfatizar lo que se ve en pantalla, sino directamente para conformar y transmitir lo que estamos viendo.

Y, es precisamente Bource quien con su música, le aporta el tono, la potencia y la verdadera carga emocional a cada escena que apreciamos, alcanzando con sus "crecendos" momentos realmente importantes. En otras palabras, sin banda de sonido no existe “El Artista”.

La película francesa, reinó en la pasada edición, del premio OSCAR con cinco premios: Mejor película, mejor director (Michel Hazanavicius), mejor actor (Jean Dujardin), mejor vestuario (Mark Bridges) y mejor banda sonora original (Ludovic Bource).
Su gran rival, "Hugo", el primer filme en 3D de Martin Scorsese, también obtuvo cinco merecidas estatuillas en las categorías técnicos: Mejor fotografía, mejor dirección artística, mejor montaje de sonido, mejor mezcla de sonido y mejores efectos visuales.

Para terminar, además de recomendarla, quiero recordar aquella opinión que alguna vez le escuché expresar a mi gran maestro Sir Alfred Hitchcock cuando dijo en una entrevista, y sé que tenía razón, "las películas mudas son la forma más pura del cine".

Jame Ponce. Periodista y Crítico de Cine / @mitoponce


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lunes, 7 de mayo de 2012

Reestrenan "Wings", la primera ganadora del Oscar a Mejor Película

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lunes 7 de mayo de 2012

La cinta muda de 1927, restaurada con tecnología de punta, está teniendo un paso por cines estadounidenses, pero también está disponible en DVD y Blu-ray como parte de la celebración de los 100 años del estudio Paramount.  

ROMINA RAGLIANTI 
Hollywood está pasando por un intenso período de nostalgia y de autorreferencia. Quedó claro en la última ceremonia de los Oscar, con la victoria de "El artista", pero también con la ola de reestrenos remasterizados en las salas de algunos de los mayores clásicos de la industria.

Quizás como parte de ese estado de ánimo es que esta semana se está exhibiendo en cines de Estados Unidos la versión restaurada de "Wings", la cinta muda de 1927 que se convirtió en la primera ganadora del Oscar a Mejor Película. El reestreno es parte de la celebración de los 100 años del estudio Paramount -que se cumplen el 8 de mayo- pero también es una oportunidad única de ver un verdadero clásico, que por muchos años estuvo perdido.

La historia de "Wings" es un retrato de la Primera Guerra Mundial a través de dos pilotos, que salen de su pueblo como rivales pero terminan convirtiéndose en amigos en el campo de batalla. Los protagonistas son Charles Rogers y Richard Arlen, pero la cinta fue más prominente por la actuación de Clara Bow, que entonces era una superestrella. No sólo eso: el filme también es uno de los primeros en los que apareció Gary Cooper, en un breve pero memorable personaje.

La cinta fue realizada con un presupuesto de US$ 2 millones, una verdadera superproducción para la época. El director William A. Wellman -que más tarde hizo clásicos como la primera "Nace una estrella" y "Enemigo público" con James Cagney- era en ese entonces un realizador con poca trayectoria para un proyecto de tal magnitud, sin embargo, su experiencia como piloto condecorado en la I Guerra Mundial terminó por convencer al estudio de que era el hombre indicado para el trabajo.

Wellman creó una película que en ese entonces fue alabada por los críticos por sus realistas escenas aéreas, las que el director logró obligando a sus estrellas a tomar clases para pilotear aviones y así poder filmarlos verdaderamente en el aire. "Wings" no sólo fue un éxito comercial y ganó el primer Oscar a Mejor Película (que esa vez se llamó Mejor Producción), sino también marca hitos como mostrar por primera vez en pantalla un beso entre dos hombres (fraternal, en el lecho de muerte de uno de ellos) y también la primera cinta de estreno masivo que mostró breves desnudos.

Como la película estuvo perdida durante décadas hasta que se encontró una copia en la Cinemateca Francesa, Paramount hizo grandes esfuerzos para poder conservarla en buen estado. Hubo que hacer un largo proceso de restauración cuadro a cuadro, usando tecnología de punta que sólo está disponible recientemente. La banda sonora original, compuesta por J. S. Zamecknik, fue re-orquestada para la versión. Además de su paso por cines, se realizaron copias en DVD y Blu-ray, ya disponibles en sitios como Amazon.

Pionera
"Wings" era la única producción muda en ganar el Oscar a la Mejor Película, hasta que este año "El artista" se convirtió en la segunda en alcanzar ese reconocimiento.

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PARAMOUNT PICTURES CUMPLE 100 AÑOS

Un siglo después, Hollywood se queda mudo

Hace 100 años, se dice pronto, Hollywood no era más que un poblado agrícola sin luz ni agua corriente cerca de Los Ángeles. Pero los incipientes empresarios del cine decidieron fijar ahí sus estudios. Entre ellos la Paramount Pictures, que ahora -un siglo después- sigue siendo uno de los gigantes de la industria.


Video: Alberto Ramos
Alberto Ramos  |  Madrid  | Actualizado el 19/01/2012 a las 18:35 horas


La  Paramount es la superviviente más longeva de aquella época gloriosa en la que hasta quince grandes compañías instalaron en Hollywood unos enormes estudios donde podían hacer que fuera verano o invierno.

Gracias a esa magia del séptimo arte se atrevieron poco después con lo que parecía imposible: la primera película bélica rodada desde el aire: Wings (alas), con un jovencísimo Gary Cooper en su reparto.

Ahora esa película se restaurado y modernizado para celebrar los 100 años de la Paramount.
Fue todo un hito. En 1928 Hollywood iba a conceder sus primeros premios Oscar, y Wings- película muda- competía contra otro exitazo de taquilla: El Cantor de Jazz, la primera cinta sonora de la historia. La academia consideró que no era justo comparar una tecnología con otra y entregó su primera estatuilla a Wings.

Es el único oscar logrado por el cine mudo hasta ahora, porque, curiosamente, saltamos 80 años de golpe y seguimos con el blanco y negro y el cine mudo en pleno siglo XXI gracias a The Artist.

La película, firme candidata a llevarse el óscar este año, cuenta con su mismo lenguaje la guerra sin cuartel que mantuvieron en aquellos años el cine mudo y el sonoro. A finales de febrero de 2012 sabremos si la historia se repite.

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http://www.24horas.cl/tendencias/cineytelevision/the-artist-convierte-en-moda-el-cine-mudo-126815

jueves, 3 de mayo de 2012

Hollywood celebra el centenario de Gene Kelly y los 60 años de "Cantando bajo la lluvia"

jueves 3 de mayo de 2012
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Bailarín, actor, director y coreógrafo, fue una de las grandes estrellas de la época dorada del musical cinematográfico. La Academia le hará un homenaje al cumplirse este año el centenario de su nacimiento.  

Daniel Olave  
Fue una estrella en la época de oro del Hollywood del Star System y cuando los musicales de la Metro Goldwyn Meyer marcaban la pauta en cuanto a entretención en la pantalla. Gene Kelly fue uno de los bailarines más destacados del cine clásico, amén de actor, director y coreógrafo. Nacido en agosto de 1912, la industria celebra el centenario de su nacimiento.

La Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas realizará una velada durante dos noches para celebrar la vida y la obra del legendario artista el próximo 17 y 18 de mayo, en dos teatros de Los Angeles, a los que acudirá como anfitriona su viuda, Patricia Ward Kelly, y donde se mostrarán algunas de las escenas claves de sus filmes más famosos.

"Cantando bajo la lluvia" -estrenada hace 60 años- es considerado hoy no sólo el máximo ejemplo de las películas de la época, sino el mejor y más influyente musical de todos los tiempos.

Mientras Fred Astaire era la elegancia, Gene Kelly era el vigor y la pasión. El bailarín callejero, el acróbata. El innovador que cuando le decían que una escena era técnicamente imposible, inventaba un nuevo sistema para la cámara con el fin de poder filmarla como quería. Kelly fue también un trabajador dedicado, al punto que cuando el estudio imponía actores que no eran grandes bailarines, él mismo los entrenaba arduamente hasta dejarlos a su nivel.

Hijo de una familia de clase trabajadora de Pensilvania, de origen irlandés, Eugene Joseph Curran Kelly formó un grupo de danza con sus cuatro hermanos impulsado por su madre, quien le inculcó el amor por la danza desde pequeño. Ya adulto, puso una academia de baile y cuando le comenzó a ir bien, decidió irse a Nueva York a probar suerte. Allá entró al mundo de los escenarios musicales y conoció a quien sería su tutor, el director Stanley Donen.

Con el tiempo, fue llamado a Hollywood, pero mientras el legendario productor David O. Selznick quería convertirlo en actor dramático, Louis B. Meyer lo tentó para irse a la Metro para desarrollarse como bailarín en el género musical, al que consolidó y proyectó.

Tras un par de películas y de servir en la Segunda Guerra Mundial, Kelly protagonizó algunos de los títulos más importantes de su carrera durante la segunda mitad de los años 40: "Leven anclas", con Frank Sinatra, donde tiene un recordado dúo con el ratón Jerry; "Ziegfeld Follies", con Fred Astaire y Judy Garland; "El pirata", con Judy Garland otra vez; "Los tres mosqueteros", un gran éxito en su tiempo, y "Un día en Nueva York", donde repite con Sinatra y, además, debuta en la dirección junto a Stanley Donen.


A principios de los años 50 realiza sus dos películas más importantes: "Un americano en París" (1951) y "Cantando bajo la lluvia" (1952), en las que logra desplegar todo su talento y carisma como protagonista, actuando, bailando y cantando, además de sus capacidades como director y su creatividad como coreógrafo.


Tras alejarse de la pantalla, retomó su rol como director en "Hello, Dolly!" (1970), con Barbra Streisand; después, aparecería sólo como anfitrión de la serie de películas "¡Esto es Hollywood!". Sus últimas actuaciones en la pantalla fueron en "Xanadú", con Olivia Newton John (1980), y en capítulos de algunas series de TV como "El crucero del amor". En adelante vendrían varios homenajes y dos paros cardiacos que lo llevaron a la muerte el 2 de febrero de 1996.

Nunca ganó un Oscar. Pero recibió una estatuilla honorífica en 1952 y el premio Cecil B. de Mille en los Globos de Oro en 1981. No obtuvo todos los reconocimientos que merecía, sin duda. Y tampoco a su debido tiempo. Pero Gene Kelly ganó la inmortalidad, y ahora se le celebra en sus primeros 100 años.
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Bailar en la pantalla
El arte de la coreografía en filmes tiene en Gene Kelly a uno de sus máximos exponentes. Nadie podía igualarlo a la hora de llevar al cine complejas escenas de baile individuales o de grupo.
 

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Imágenes

domingo, 29 de abril de 2012

El olvidado y misterioso actor chileno que inspiró a Cocteau

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domingo 29 de abril de 2012


En 1930, Enrique Riveros fue contactado por el célebre creador francés para protagonizar su película "La sangre de un poeta". Fue uno de los puntos más altos en la carrera del intérprete local que filmó 15 cintas en Europa. El realizador Raúl Miranda está detrás del documental "Un actor", que revive la figura de Riveros y da a conocer sus creaciones, obsesiones y las razones de por qué abandonó una brillante carrera en el cine de la época.  


 En 1927, "El Mercurio" destaca las condiciones de galán de Riveros: "Un esbelto cuerpo de atleta, un físico atrayente, y un fuerte y bien dotado temperamento artístico".
Foto:GASTÓN DUBOURNAIS


El actor también estuvo en la cinta de 1928 de Jean Renoir, "Le Tournoi".
 "Un buen actor no debe de poner su subconsciente en el personaje que interpreta", dijo Riveros a la revista Ecran, en 1946.

 Riveros escribió novelas y guiones cinematográficos, de los cuales sobreviven fragmentos de cuatro guiones de ficción y uno íntegro, "Las confesiones del Puma", que narra la historia de un boxeador. En la foto aparece en "Le bled", de Jean Renoir.

En 1930, Riveros es protagonista de "La sangre de un poeta", la primera película del artista e intelectual francés Jean Cocteau. El filme de vanguardia es considerado como uno de los hitos del surrealismo. A la izquierda aparece con el realizador. 



EDUARDO MIRANDA
No es sólo un episodio que fue olvidado. Se trata de una de las trayectorias más notables de un actor chileno en su paso por el cine europeo. El registro indica que participó en cerca de 15 filmes entre los años 1924 y 1932, y que se codeó con los realizadores más importantes de la época. Enrique Riveros es el nombre del intérprete que forjó una brillante carrera cinematográfica: fue galán en la pantalla, escribió guiones, fue artista plástico y dejó un registro escrito de sus teorías sobre el trabajo del actor y su relación con el cine.

Pero la ascendente carrera del chileno quedó trunca al regresar a Santiago. Nunca más volvió a París, se dedicó a la agricultura y su familia optó por callar cuando le preguntaban por el paso del joven en el celuloide europeo. Sólo el director Jorge Coke Délano intentó reflotar su talento, cuando lo llamó para protagonizar la cinta "El hombre que se llevaron", de 1946. "La historia de mi abuelo es la de un abuelo loco. No de un abuelo artista, y hay harto conflicto con la imagen de él en mi familia. De alguna manera, eso refleja cómo fue su vida", cuenta María José Riveros, la nieta del actor.

Ella se reunió con su amigo, el artista visual Raúl Miranda, de la agrupación de arte Minimale, para dar vida al proyecto titulado "Un actor", un documental que rescate la olvidada trayectoria de Riveros y recopile la filmografía del actor chileno que consiguió una carrera de proyección internacional.

"Enrique es parte de la generación de Vicente Huidobro, María Luisa Bombal y Álvaro Guevara. Hay un grupo de chilenos de esa época que viajaron a Europa y que cuando volvieron terminaron siendo castigados y olvidados como si fueran parte de una generación maldita", explica Miranda. "Nuestro propósito es constatar que Riveros, junto a Raúl Ruiz, son las figuras chilenas más importantes en el cine mundial".

Enrique Riveros nació en San Fernando en 1906, y en 1923 viajó a París para estudiar Agronomía. Pero pronto sus inquietudes artísticas lo hicieron abandonar la carrera y decidió dedicarse a la pintura y el cine. Así es como un año más tarde debutó con un rol pequeño en el filme "El difunto Matías Pascal" de Marcel L'Hierbier. A los 20 años, en 1927, firmó contrato con Svenska Films para cuatro películas en Suecia y Alemania, y ya figuraba en las páginas de "El Mercurio" como una promesa.

"Este año ha sido un sudamericano, y algo aún más exótico: un chileno, Enrique Riveros, el que impone su nombre en las pantallas, carteles y revistas de cine de París. Sus películas le muestran como un actor dotado de todas las facultades que exige el cinematógrafo", revela la crónica escrita por el corresponsal Renato Valenzuela.


Eso sí, la carrera de Riveros aún no daba su salto más grande. En 1930, fue el propio realizador Jean Cocteau, quien lo buscó para protagonizar su primer filme, "La sangre de un poeta". "Desde hace ocho días esta carrera detrás suyo me tiene enfermo, ¿Qué hacer? Estoy empezando un trabajo de investigación y me acuerdo de nuestra conversación. Imposible de imaginar este trabajo sin usted", dice una carta escrita por el propio autor de "Orfeo", y que hoy la familia de Riveros atesora como testimonio.

Para Miranda, quien se reconoce un admirador de la obra de Cocteau -montó "Orfeo" hace 10 años- ese fue uno de los indicios para rescatar la filmografía del Riveros. "Entre 1924 y 1932 tenemos veinte filmes catalogados con su participación, y faltan varios filmes que desconocemos", cuenta el realizador, quien ha visto su labor dificultada porque el nombre de Riveros figura escrito de diferentes maneras en algunos filmes: Enrique Rivero o Enrico de Rivero, por ejemplo. Pero en su investigación ya constatan que Riveros actuó para importantes directores cinematográficos como Jean Renoir, Alberto Cavalcanti, Benito Perojo y René Hervil, entre otros.

La carrera del actor terminó abruptamente a fines de 1932, cuando regresó a Chile y desapareció misteriosamente de la escena artística europea. Un año más tarde, se puso a la cabeza de la administración de fundos familiares y en 1935 se casó con Teresa Barros Errázuriz, viuda del diplomático chileno Leonidas Irarrázaval Barros, con quien tuvo dos hijos. Desde entonces, Riveros se refugió en la vida familiar y la agricultura. En 1947 se separó de su mujer, y en 1954 murió de un infarto cardíaco.

"Es un personaje muy entretenido y que habla de ciertas características de la sociedad chilena, bien particulares, y que son así hasta hoy. Hay algo en lo chileno con desechar, olvidar, castigar y preferir no complicarse", dice su nieta. Y Raúl Miranda concluye: "Nuestra obsesión es saber quién era. Por qué esta persona termina viviendo solo, separado de su familia. Queremos reencontrarlo y volverlo a la memoria, al sitial donde debería estar".

 Documentar al legado del artista Parte del documental tendrá testimonios familiares de Riveros, pero los realizadores también pretenden reconstruir su historia en Francia. Además de buscar otras películas protagonizadas por Riveros, quieren contactar a personas que hayan trabajado directamente con él o con Cocteau. También darán a conocer algunas de sus creaciones "Durante la década del 40 escribe novelas y guiones cinematográficos, de los cuales sobreviven fragmentos de cuatro guiones de ficción, uno de documental y solo uno que se conserva íntegramente", explica Miranda. Y María José agrega: "Cuando estrenemos el documental, también queremos hacer un ciclo con sus películas. Hay mucho material que se puede aprovechar", explica ella sobre el proyecto que verá la luz en 2013, y que los realizadores pretenden llevar a cabo con el apoyo estatal y de privados.

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Le sang d'un poète (1930, Jean Cocteau)

The Blood of a Poet // Le sang d'un poète (1930)

The Blood of a Poet (French: Le Sang d'un Poete) (1930) is an avant-garde film directed by Jean Cocteau and financed by Charles, Vicomte de Noailles. Photographer Lee Miller made her only film appearance in this movie, and it also features an appearance by the famed aerialist Barbette.[1] It is the first part of the Orphic Trilogy, which is continued in Orphée (1950) and was concluded with Testament of Orpheus (1960).

Director: Jean Cocteau
Writer: Jean Cocteau
Stars: Enrique Rivero, Elizabeth Lee Miller and Pauline Carton

http://www.imdb.com/title/tt0021331/

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domingo, 22 de abril de 2012

Los secretos detrás de la filmación de "Sombras tenebrosas"

www.emol.com
sábado 21 de abril de 2012

En una visita exclusiva al set de la nueva película de Tim Burton, director y actores comparten su visión sobre el extraño híbrido de comedia, romance y terror que revive a una de las series más populares de los años 60. Geoff Boucher, Los Angeles Times.  




Hay una enorme diferencia entre los sets de la versión de Tim Burton de "Sombras tenebrosas" y su anterior película, "Alicia en el País de las Maravillas". No es una sorpresa que ese cineasta está mucho más cómodo en la oscuridad.

Las ambiciones digitales de "Alicia" requerían soporíferas semanas de trabajo en un cuarto lleno de pantallas verdes, y cuando terminó, Burton estaba desesperado por volver a sus raíces: construir una cinematográfica casa y luego llenarla con su único estilo de cabaret de cementerio. Para "Sombras tenebrosas" -un excéntrico romance de vampiros protagonizado por Johnny Depp, Michelle Pfeiffer y Eva Green- ha montado una rebelión de un solo hombre contra las imágenes computacionales; la historia tiene algunos efectos digitales, pero como el guión requería un pueblo de pescadores en Maine alrededor de 1972, Burton persuadió a Warner Bros. y a los productores del filme de que lo construyeran en un espacio en los clásicos estudios Pinewood en Inglaterra en vez de con un computador.

"Es tan agradable venir a trabajar aquí. No todo es verde", dice Burton mientras camina entre los tapices de terciopelo de la mansión que pertenece al aristócrata vampiro Barnabas Collins, el personaje de Depp. "Es una telenovela -o así empezó- y eso de verdad significa trabajar con los actores. El estudio nos ayuda a todos, y es más divertido".

Un playboy convertido en vampiro
"Sombras tenebrosas", que tiene fecha de estreno el 14 de junio en Chile, es una criatura curiosa y un continuo misterio. El trailer que está dando vueltas ha generado reacciones mixtas: su tono humorístico sugiere que es una elaborada parodia de las películas de la saga "Crepúsculo", pero en realidad, como tantos proyectos de Burton, este es una fracturada dedicatoria a las obsesiones de su juventud con la cultura pop.

En la película, Depp interpreta a Collins, el playboy de la alta sociedad de Maine del siglo XVIII, cuyo estilo de vida mujeriego le gana la ira de Angelique Bouchard, una bruja interpretada por Green. Ella lo transforma en vampiro y lo manda a una cripta bajo tierra, donde queda prisionero hasta 1972. Ahí es cuando un desafortunado grupo de constructores lo libera, y en un mundo de lámparas de lava, rock glam y Richard Nixon, encuentra su propósito en la nueva era. El elenco coral incluye a varios actores típicos de Burton: además de Depp y Pfeiffer, está la mujer del director, Helena Bonham Carter, Chloe Moretz y la leyenda del terror británico, Christopher Lee.

El ambiente y los personajes salen de la extraña serie de televisión "Sombras tenebrosas", una telenovela que alcanzó a tener 1.225 episodios antes de salir del aire en 1971. Creada por Dan Curtis, era protagonizada por el recientemente fallecido Jonathan Frid (ver recuadro) como el torturado y adorable Barnabas, y trajo fantasmas y espíritus a horas de la tarde que solían pertenecerle a atractivos cirujanos y herederas maquinadoras.

A correr después del colegio
A diferencia de "La familia Addams" y "Los Munsters", este show tenía un sabor en el límite; por eso atrajo a esos jóvenes diferentes que hoy serían llamados góticos. Tres de ellos eran Burton, Depp y Pfeiffer, que tienen casi idénticos recuerdos de haber corrido a casa después del colegio para ver la misma extraña transmisión.

"Era lo mejor para mí, tenía que verlo, y era duro porque siempre te perdías el comienzo. Empezaba a las 3:00, pero a esa hora salíamos del colegio", recuerda Depp. "Y luego empezaron a darlo más tarde porque todos los niños mandaron cartas. Cuando conocías a alguien que veía la serie, había una conexión instantánea".

Sin embargo, esa conexión no existe con la joven audiencia que va hoy al cine, y los productores de la película no van a alentar a nadie a que vea la serie original porque, técnicamente, no era un gran show.

"Creo que se podría decir que era horrible", comenta Burton. ¿Cuál es su atractivo, entonces? "Es un animal diferente", explica el director. "Si vuelvo atrás y veo algo como 'Viaje a las estrellas', no es tan difícil analizar cuál era su atractivo, y aunque el show sea antiguo identificas qué lo hacía funcionar. El atractivo de 'Sombras tenebrosas' era un poco más abstracto. Lo que me encantaba de ella es que era una telenovela melodramática, y eso le estalla en la cara a cualquier estudio moderno interesado en hacer una película. Hemos buscado una mezcla, y eso es siempre lo que me ha interesado; creo que la mayoría de mis películas son una mezcla de luz y oscuridad, de cosas serias y cosas que tienen humor en ellas".

Durante una escena, el verano pasado, Depp emerge de las sombras, con vestuario y maquillaje, con una especie de majestuoso deslizamiento. No pudo escuchar el susurro juguetón de Bonham Carter molestándolo con un rol anterior -el de Jack Sparrow, de "Los piratas del Caribe"- mientras lo mira desde una esquina. "Obsérvenlo. Sólo hace roles donde pueda usar delineador. ¿'El turista'? Debió haber incluido más maquillaje", dice, guiñando un ojo.

Depp tiene uno de los rostros más famosos de Hollywood, pero en muchos de sus roles lo esconde. "No lo pienso así, sólo hago el rol que es adecuado", dice la estrella de 48 años. Entre cada escena, le ofrece sus manos a un visitante para que las inspeccione: cada uno de sus dedos fue extendido con garras hechas de prótesis de goma, una con el peso de un especialmente opulento anillo.
"Este tipo tiene una elegancia que es divertida; Barnabas es un tipo bueno", dice Depp mientras cerca suyo Burton conversa con Bonham Carter junto a un tanque de laboratorio lleno de sangre de vampiro.

Cinco películas en una
El cineasta y el actor claramente se adoran. Esta es su séptima colaboración juntos, sin contar las películas animadas. El productor de "La leyenda del jinete sin cabeza", Scott Rudin, hizo un comentario muy famoso al respecto: "Depp básicamente interpreta a Tim Burton en todas sus películas". No necesariamente es cierto, pero la estrella sabe que enfrenta un desafío más grande cada vez que entra en el universo del director para interpretar a otra alma espeluznante.

"Sombras tenebrosas" está construida en torno al ritmo cómico de Depp y el cautivador mundo de Burton. Tal como ha reunido a gran parte de su equipo frente a las cámaras, se apoya en varios de sus usuales colaboradores detrás de ellas, incluyendo a la diseñadora de vestuario Colleen Atwood y al compositor Danny Elfman.

La película anterior de Burton, "Alicia en el País de las Maravillas", recaudó más de US$ 1.000 millones en todo el mundo, pero las extravagancias de "Sombras tenebrosas" tiene a Hollywood preguntándose si será un fracaso extremadamente excéntrico, como su parodia de 1996 "Marcianos al ataque", la que, curiosamente, fue su última película sin Depp, Bonham Carter o ambos en el elenco. Claro que muchos dudaron que tuviera éxito con "Charlie y la fábrica de chocolate" y la cinta recaudó alrededor de US$ 475 millones.

Todas sus películas desde 2001 han sido producidas por Richard D. Zanuck. "Nunca he visto un filme como éste", comenta sobre "Sombras tenebrosas", escrita por Seth Grahame-Smith, un escritor que se hizo célebre por su novela "Orgullo y prejuicio y zombies". "Es como cinco películas en una: es comedia, es romance, tiene efectos especiales, acción y horror".

Ha habido sombras tenebrosas bajo los ojos de Burton cada día de este año, y con buena razón. Además de exhumar a Barnabas Collins, tiene otras dos películas: es director de la animada "Frankenweenie" y productor de "Abraham Lincoln: cazador de vampiros", junto a proyectos como un musical de Broadway de "Alicia...". "Se me olvida lo difícil que es hacer una película, pero eso probablemente es bueno", reflexiona el director de 53 años. "Creo que lo que importaba aquí era hacerlo bien, y creo que lo hemos hecho".

El ambiente y los personajes salen de la extraña serie de televisión "Sombras tenebrosas", una telenovela que alcanzó a tener 1.225 episodios antes de salir del aire en 1971. Creada por Dan Curtis, era protagonizada por el recientemente fallecido Jonathan Frid (ver recuadro) como el torturado y adorable Barnabás Collins.


El adiós al otro Barnabás
Jonathan Frid, el canadiense que interpretó al mítico Barnabás Collins en la "Sombras tenebrosas" original, no podrá ver a su personaje en la piel de Johnny Depp. El actor murió el 13 de abril de causas naturales, aunque la noticia recién se dio a conocer el jueves pasado. Tenía 87 años.

"Jonathan llevó el mundo de los vampiros a las masas de una forma vulnerable por primera vez", dijo Jim Pierson, representante de Dan Curtis Productions, los creadores de la serie de televisión, que estuvo al aire desde 1966 a 1971. Kathryn Leigh Scott, que coprotagonizaba con él como la ingenua Maggie, lanzó sentidas palabras al enterarse del fallecimiento. "Tengo maravillosos recuerdos de él, tanto dentro como fuera de las cámaras. ¡Nos divertimos tanto trabajando juntos! Él era irascible, irreverente, divertido, amoroso y muy profesional, y al final se convirtió en la razón de por qué mis hijos corrían a casa después del colegio a ver 'Sombras tenebrosas'".

Por petición del actor, no hubo funeral ni responso, ya que era "un tipo al que no le gustaba hacer alboroto".

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La nueva vida de "Sombras tenebrosas"



             
La película "Sombras tenebrosas", de Tim Burton, se estrena el 14 de junio con Johnny Depp como un Barnabás Collins remozado, que en 1752 es un millonario seductor, pero una bruja lo maldice y despierta como vampiro en 1972. Aquí, el crítico Antonio Martínez explica el éxito de una serie que en Estados Unidos se extendió entre 1966 y 1971, y que para él fue un suceso "inevitable e imperdible".   

por Antonio Martínez 
Augusto Pinochet es quien pregunta: "Oye, ¿y los otros dos señores que están allí? ¿Cuáles son? ¿Barnabás, Flores y otro más?
El vicealmirante Patricio Carvajal, desde el quinto piso del Ministerio de Defensa, le responde: "Barnabás y Flores están aquí".

Es una conversación en el remoto 11 de septiembre de 1973 y durante la caída del gobierno de Salvador Allende, donde no existía nadie con ese nombre propio, pero había quedado el apodo: Barnabás Vergara.
Barnabás por Barnabás Collins, el vampiro de "Sombras tenebrosas": una serie de media hora que había exhibido Televisión Nacional, por las noches y de lunes a viernes en un mundo en blanco o negro.

Y Vergara por Daniel Vergara, subsecretario del Interior, apodado Barnabás por la prensa opositora a Allende, porque en el abogado comunista, como vocero de gobierno, se concentraba el humor cruel de esos tiempos.
En un país que partió la década con un puñado de canales y con uno que llegaba a todo Chile, "Sombras tenebrosas" fue inevitable e imperdible.
En 1970, además, el año del Mundial de México, se multiplica la compra de televisores, por más baratos y hechos en casa, los Antú y Motorola. Otro Mundial, Argentina 1978, marcaría el ingreso del color y luego otro, más reciente, Sudáfrica 2010, el dominio de los plasmas.
Pero a comienzos de los años 70, el nombre de Barnabás Collins se convertía en un apodo, incluso se vendían dientes de vampiro con su nombre y el auge del personaje tuvo un agregado español: la voz de Luis Rizzo.
Un actor de doblaje que nació en España, pero se hizo en México, según el libro "¿De quién es la voz que escuchas? El cómo, el quién y el cuándo del doblaje en México y el mundo".
La voz profunda de Luis Rizzo le dio al protagonista de la serie, el mentado Barnabás Collins, interpretado por el canadiense Jonathan Frid, un timbre cavernoso, temible y crujiente.
Existía un aura descompensada en ese personaje, un hombre de finales del siglo XVIII, que se había saltado el XIX, más de la mitad del XX, y volvía al mundo en 1966.
Un ser anacrónico y pasado de moda, con una voz grave y densa, que revelaba el desajuste entre el personaje y sus aspiraciones terroríficas, románticas e intelectuales.
Una especie de bisabuelo de Edward Cullen, el protagonista de la saga "Crepúsculo". Un vampiro sufriente por el amor de Josette Duprez, desaparecida en la Inglaterra de 1795. Casi dos siglos después, Barnabás Collins volvía a la vida y era un primo inglés que buscaba refugio entre sus parientes estadounidenses. En la mansión Collinwood, por las costas de Maine, cerca del pueblo costero de Collinspot, donde la familia rica y maldita son los Collins, naturalmente.
Cada capítulo se iniciaba con un plano de la mansión y una música aguda y fantasmal, donde se advertía el ulular del miedo y el canto de las nubes negras.
En Chile se exhibió con aureola de serie estelar, nocturna y adulta, donde los niños necesitan permiso o descuido para ver los capítulos de una serie que formó parte de la vida cotidiana de la UP: colas, chancho chino y Barnabás Collins. La serie terminó antes que la época y el proceso: se exhibió incompleta, porque un día se acabó y quedó inconclusa, sin anuncios previos.
EL INEPTO DE WILLIE.La muerte de Jonathan Frid, el actor que fue Barnabás Collins, también fue abrupta, porque estuvo vivo hasta el pasado 13 de abril y las razones de su muerte fueron causas naturales, es decir, causas que no requieren explicaciones. En dos palabras: de viejo.
Murió a los 87 años y le faltaron apenas dos meses para ver la versión para el cine de "Sombras tenebrosas", de Tim Burton, que se estrena el 14 de junio en todo el mundo. Frid tiene un pequeño papel. Algo fugaz, en la categoría del souvenir. Y Johnny Depp es un Barnabás Collins remozado, que en 1752 es un millonario seductor, pero una bruja lo maldice y despierta como vampiro en 1972.
La base de película es la serie que en Estados Unidos se extendió por casi un lustro y por 1.225 capítulos: entre el 27 de junio de 1966 y el 2 de abril de 1971. Una serie que en el país del norte no era nocturna ni para adultos, porque se exhibía a las 4 de la tarde y era lo contrario: una saga para los niños que llegaban del colegio, tomaban once o lo equivalente, y miraban la televisión por media hora, antes de las tareas.
Por ejemplo, Johnny Depp tenía 7 años en 1970; Tim Burton, diez en 1968. Era para niños como ellos, una soap opera del tipo folletín, con ingredientes de terror, humor, melodrama y romance, para todo espectador.
Los estudiosos de la antigua serie, aseguran que por eso de las prisas, los capítulos se llenaban de errores repetidos: moscas alrededor de los actores, se veía el micrófono por lo alto, parlamentos descaminados y tiritaban los decorados.
Todo ocurría dentro de cuatro paredes vacilantes y en interiores baratos, pero la serie mantenían una vocación gótica y presuntuosa, elegancia impostada y un abolengo de cartón piedra.
El espíritu de la serie lo encarnaba Barnabás Collins, ese vampiro DFL 2, con sueños de ampliación.
Anillo negro en el índice derecho, bastón que terminaba en mastín de hierro, generalmente con la misma ropa y abrigo; no comía, pero bebía una copa de oporto, a veces; y miraba con nostalgia el cuadro de su antepasado, que no era su antepasado: era él mismo.
Perfil aguileño, porfiado de cara, mentón irregular, se diría orejón, labios finos y chasquilla dispersa por una frente mal diseñada; sin embargo, tenía enamorada: la tenaz doctora Julia Hoffman, ahora interpretada por Helena Bonham Carter, que había aislado el virus del vampirismo y en base a inyecciones, podía aliviarle la maldición.
Willie Loomis, un ladrón de poca monta previamente vampirizado, era el sirviente lerdo y vacilante, que le recordaba su propia mediocridad: no fue capaz de conseguir alguien mejor. Una de las frases inolvidables de la saga, era el reto habitual de Barnabás Collins contra su criado: "No seas inepto, Willie" o "El inepto de Willie". Dicho con enojo, pero más con desazón, por las escasas virtudes de Willie; y también con desaliento, por haber escogido al hombre equivocado.
En los márgenes secundarios, estaba el personaje fantasmal de Sara, con una canción pegajosa que anticipaba catástrofes en la serie y también, quizás, en la época: "El puente se va a caer, se va a caer".
MÁSCARA DE 175 AÑOS.Los territorios del creador y cerebro de la serie, Dan Curtis (1927-2006), fueron las series, miniseries y películas para televisión.
En medio del éxito de "Sombras tenebrosas", y para extenderlo, dirigió una versión para el cine en 1970, "House of Dark Shadows", que en Chile se exhibió después de 1973 y la película no provocó interés alguno, pero al menos tenía un final: Barnabás Collins era estacado por la espalda por su criado, un Willie Loomis moribundo, que así expiaba sus culpas.
Fue la primera película de Jonathan Frid y por la actuación fue nominado a los Laurel Awards en la categoría Estrellas del Mañana. En honor a la verdad, tampoco fue gran cosa, porque eran diez los nominados y ocupó el noveno puesto.
La película no tuvo categoría y luce un dato delirante que es fácil de comprobar. Hacia el final y porque la doctora Hoffman, despechada, cambia el orden de las inyecciones, Barnabás envejece y queda como un viejo de 175 años, que es idéntico al Dustin Hoffman del comienzo de "Pequeño gran hombre" (1970) de Arthur Penn: un viejo de 121 años.
La razón es que el gran maquillador Dick Smith, que trabajó en "El padrino" (1972) y "El exorcista" (1973), ahorró costos y empleó la misma máscara.
En los crédito finales de "House of Dark Shadows", eso sí, el cuerpo del vampiro desaparecía y volaba un murciélago, que anunciaba una segunda parte, que se tituló "Night of the Dark Shadows" (1971), donde Jonathan Frid no participó.
El emprendedor Dan Curtis, en 1991, también realizó un remake para la televisión: doce capítulos y Ben Cross como Barnabás Collins, pero la serie pasó inadvertida. Jonathan Frid, para el cine, también pasó fugazmente y su filmografía es mínima, porque después que la serie salió del aire, las oportunidades no fueron muchas, apenas dos.
Un director debutante de 28 años, Oliver Stone, lo contrató para "Seizure" (1974), una película de horror de poco presupuesto e ideas, donde interpreta a un escritor y dibujante, al que se le aparecen sus criaturas: una reina vampira, un verdugo y un duende llamado Spider, interpretado por Hervé Villechaize, el Tatoo de la serie "La isla de la fantasía".
La otra película, esta vez realizada para la TV, fue "La hija del diablo" (1973), donde es el chofer y mayordomo de Shelley Winters. Su personaje del señor Howard es mudo, pero no sordo, algo que en esta situación es indiferente, porque no habla una palabra y los pocos gestos que realiza, son muy poco expresivos.
Jonathan Frid, después de esa trayectoria y propuestas, lo tuvo claro: el cine no sería lo suyo. Mientras estuvo vivo, es decir, hasta el pasado 13 de abril, mantuvo una página web, donde ofrecía un material surtido de su trayectoria y obra: fotos, videos, reflexiones y venta de productos. En la página era posible adquirir DVDs con monólogos y lecturas de lo que más quiso, interpretar a los personajes de Shakespeare -Hamlet, Ricardo III- que siempre fueron mucha cosa para Barnabás Collins. La oferta incluía calendarios y tarjetas con su personaje más famoso, en realidad el único: el vampiro feo y enamorado. Por US$ 12 una tarjeta y por 20 se obtenía un calendario, con el nombre propio del que pagaba y mandaba el cheque, más el autógrafo de Jonathan Frid en los márgenes en blanco.
Había que agregar, eso sí, tres y cinco dólares, respectivamente, para los gastos de correo.
 
por Antonio Martínez.

viernes, 20 de abril de 2012

Murió el actor Jonathan Frid, estrella de la serie televisiva "Sombras tenebrosas"

Emol
Jueves, 19 de Abril de 2012, 14:49

El fallecimiento del intérprete que se hizo famoso por el papel de Barnabas Collins, ocurre a semanas de que se estrene la adaptación cinematográfica en la que Johnny Depp hace su papel.



Murió el actor Jonathan Frid, estrella de la serie televisiva 'Sombras tenebrosas'
Jonathan Frid convertido en Barnabas Collins para ''Sombras tenebrosas''.
Foto: Archivo El Mercurio


SANTIAGO.- Cuando faltan apenas un par de meses para que Tim Burton estrene su adaptación cinematográfica de la popular serie televisiva "Sombras tenebrosas" ("Dark Shadows"), sus seguidores sufrieron un duro golpe al conocerse de la muerte de Jonathan Frid, quien se convirtiese en protagonista de la producción original para la pantalla chica.

Frid tenía 87 años y falleció por causas naturales en Ontario, Canadá, el pasado 14 de abril, según informan varios medios norteamericanos, que resaltan el papel que lo hizo famoso en su carrera: Barnabas Collins.

El actor participó en la serie desde 1967 (un año después de su creación) a 1971, logrando protagonismo pese a que su personaje inicialmente no era el que debía encabezar el elenco. Ahora el rol en la pantalla grande lo heredará Johnny Depp, quien interpreta a Collins en la película de Burton.

Los realizadores de la película comunicaron que Frid aparecerá en un cameo en el largometraje, que tiene prevista como fecha de estreno en Chile el próximo 14 de junio.

Frid tuvo escasa participación en otros proyectos y en la pantalla grande apareció en "Sombras en la oscuridad" ("House of Dark Shadows"), donde también interpretaba a Barnabas Collins.

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canal13
Jonathan Frid murió a los 87 años.
Internacional

Murió Jonathan Frid, el mítico "Barnabas Collins"

Actualizado 20/04/2012 - 08:38

Jonathan Frid, el recordado actor que interpretó al vampiro Barnabas Collins en la exitosa serie de los años 60 "Dark Shadows", falleció a la edad de 87 años.

Así lo informó su familia, junto con precisar que la muerte del actor canadiense ocurrió por causas naturales mientras se encontraba internado en el Juravinski Hospital en Hamilton, provincia de Ontario.
Después de finalizar "Dark Shadows", Frid apareció en 1973 en "The Devil's Daughter", una película rodada para la televisión; y en 1974 en la cinta de terror "Seizure".

Su última aparición en televisión fue por invitación de Tim Burton, el director de la versión cinematográfica de "Dark Shadows"; en la que el actor Johnny Depp interpreta el rol de Barnabas.

ver video
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viernes, 6 de abril de 2012

La película que unió a Walt Disney con Chile cumple 70 años

www.emol.com

Estrenada en 1942, "Saludos amigos" fue el primer resultado de un viaje que el animador hizo a Latinoamérica un año antes, y que incluyó una visita al país y un corto protagonizado por un avioncito chileno.  

Fernando Zavala 
No tiene la fama de otros clásicos de la época como "Pinocho", "Fantasía" o "Dumbo". Tampoco es fácil encontrarla en las tiendas locales. Pero "Saludos amigos" -estrenada en 1942- es la película de Walt Disney que tiene el lazo más estrecho con Chile. El sexto largometraje animado del estudio involucró la visita del legendario creador del ratón Mickey al país, que incluyó un corto protagonizado, ni más ni menos, que por un avioncito chileno.

¿Cómo partió todo? De la manera menos artística posible. A comienzos de 1941, antes del ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, el Departamento de Estado escogió a Disney para encabezar un tour de buena voluntad por Centro y Sudamérica, como parte de la Política del Buen Vecino, y preocupado de que la Alemania nazi extendiera sus lazos por la región. Patrocinados por Nelson Rockefeller, Disney y una veintena de empleados aceptaron el encargo. El animador, por su parte, también tenía intereses personales: con el mercado europeo cerrado por la guerra y su estudio pasando por aprietos económicos -huelga de trabajadores incluida- que se aliviaban con la extensión de préstamos federales.

El viaje -en el que también participó la esposa de Disney, Lillian- tuvo paradas en México, Brasil, Argentina, Perú y Chile. Y el filme, que incluye imágenes reales de las ciudades y de la visita de los animadores, consta de cuatro cortos animados: en uno de ellos, Donald visita el lago Titicaca y vive una divertida aventura con una llama; en otro, Tribilín es un gaucho en la pampa argentina; después, Donald presenta a su pariente, el loro José Carioca, con quien recorre Río de Janeiro y conoce la samba. El cuarto tiene como gran protagonista a Pedro, un avioncito chileno -supuestamente nombrado así por el Presidente Pedro Aguirre Cerda- que debe atravesar la cordillera y enfrentarse al aterrador Aconcagua para entregar una carta.

La película tuvo un éxito moderado en su estreno y logró tres nominaciones al Oscar, incluida una a Mejor Canción, que no ganó. Pero Chile consiguió otro resultado histórico. El caricaturista René Ríos, conocido como Pepo, quedó tan decepcionado de la imagen que daba Chile con este avioncito tan temeroso, que decidió crear un personaje propio que representara mejor al país. Así nació Condorito.

"Ambos se conocieron durante la visita a Chile, incluso le hizo un dibujo a Disney", cuenta René Ríos, hijo. "Mi padre siempre lo consideró un maestro, pero lo que más lo impresionó es el éxito que tuvo Condorito. Nunca se imaginó que esa creación fuera a trascender tanto", agrega.

Del viaje por Latinoamérica salió un segundo filme, "Los tres caballeros", estrenado en 1943, donde México figuraba con mayor prominencia. Eran dos de una serie de seis largometrajes que la Disney hizo combinando cortos, una manera de hacer frente a la crisis de la época.
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En DVD
En internet se puede encontrar un documental llamado "Walt & El Grupo", que cuenta detalles de la visita de Disney a Latinoamérica. En Amazon.com tiene un precio de US$ 14.99 y entre los extras se incluye "Saludos amigos", en version completa, con una escena de Tribilín (Goofy) fumando, que había sido eliminada en otras ediciones del filme.

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Walt & El Grupo Movie Trailer  


¿Sería esto una cueca?


Can you picture a documentary about Walt Disney that doesn't heavily feature Mickey Mouse? That's exactly what you'll get in this September's Walt and El Grupo.



It's 1941. The world shudders as the Nazi regime spreads like cancer across Europe. And the United States eyes its neighbor to the south, South America with suspicion. What if Hitler got a foothold in South America? It could mean disaster! So the United States government turns to filmmaker Walt Disney and a collection of his best artists to go down on a goodwill tour. Walt and El Grupo is an account of that tour. Check out the trailer.



The stuff that great documentaries are made of, by the looks of the trailer. Walt and El Grupo is likely to tell you all sorts of new stuff you never knew about the Disney machine. But are you in a mood to listen considering we're about to kick off horror movie season? Hit the comments section and tell us your plans. Thanks for watching!

Walt & El Grupo Cast: Walt Disney, Janet Lansburgh

Walt & El Grupo movie trailer courtesy Walt Disney Pictures. Walt & El Grupo opens in select US theaters September 9th, 2009. Walt & El Grupo is directed by Theodore Thomas.

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Saludos Amigos - Pedro

"Pedro" from Saludos Amigos (1942)

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miércoles, 4 de abril de 2012

Actor francés Alain Delon fue operado del corazón


El protagonista de El Gatopardo fue internado el día martes, a causa de una arritmia.

por La Tercera y Agencias - 04/04/2012 - 10:20


El actor francés Alain Delon, de 76 años, fue operado del corazón. Así lo consigna el sitio web del medio español El País, donde añaden que el protagonista de El Gatopardo fue ingresado al Hospital de Neuilly, en París, el día martes a causa de una arritmia.

El medio añade que el actor padecía problemas cardíacos desde hace varios años, y que según medios franceses, tras la intervención "se recupera bien".

Quien fuera uno de los actores más famosos de Francia, también se dedicó a escribir, publicando el año pasado un libro dedicado a las mujeres, titulado Las mujeres de mi vida.

domingo, 1 de abril de 2012

La legendaria cinta de Jodorowsky "EL TOPO" se convertirá en novela gráfica

por:  La Segunda
viernes, 30 de marzo de 2012


La primera cinta de culto y favorita de John Lennon se transformará en diálogo y viñetas de la mano de un equipo de jóvenes chilenos, comandados por Cristián Valenzuela.




Jodorowsky y Cristián Valenzuela, editor del proyecto. Tiene 23 años, estudia diseño gráfico y dirige una revista.


La película "El topo", de Alejandro Jodorowsky, desde su estreno en 1970 pasó a la historia por ser llamada "la primera película de culto", con funciones todas las noches, fanáticos interpretando las escenas de este particular western y la bendición del mismísimo John Lennon.

  Una cinta que se convertirá en una novela gráfica a cargo de Cristián Valenzuela en la edición y producción, Juan Vásquez en dibujo y Vicente Plaza en guión. Realizadores jóvenes que esperan trasladar todo el delirio del filme a los códigos de la novela gráfica, un género en alza en nuestro país.
Valenzuela tiene 23 años, estudia diseño gráfico en la Diego Portales y dirige la revista Blanco Experimental (www.blancoexperimental.com)

"Encontramos fascinante la idea de adaptar una cinta tan metafórica, onírica y surrealista como lo es "El Topo", que inclusive en nuestros días sigue siendo considerada transgresora", explica Valenzuela.
Dice que la gracia de la pieza de Jodorowsky es que juega con el azar, la negación de la belleza como valor estético esencial y el desfile -y fusión- de simbolismos, algo que plantea un juego de exigencias con el espectador.

"No entendí nada, pero me fascinó"
"Recuerdo la primera vez que la vi y dije: «No entendí nada, pero me fascinó». Sentí que acababa de observar una película que mi consciente no entendió, pero que mi mente inconsciente deseaba descifrar".

La obra cuenta con el apoyo del Consejo de la Cultura, se encuentra en proceso de estudio de la filmografía de Jodorowsky. "Estamos investigando las metáforas que se muestran en sus películas y a la vez realizando pruebas y correcciones de guión, lo que durará aproximadamente 2 meses, para luego dar paso al dibujo", explica el editor.

Un filme "sagrado, iniciático"
El entrevistado recuerda una entrevista, donde Jodorowsky decía que con "El topo" buscaba hacer un filme "sagrado, iniciático", capaz de cambiar la humanidad, iluminar al público y convertirse en una experiencia más radical que cualquier droga.

"Esa es la visión que estamos emulando con este proyecto; no se tratara de una copia cuadro a cuadro de la pieza audiovisual, sino que será una reinterpretación bastante ambiciosa. Nos estamos tomando este proyecto muy en serio".

Para el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, "el eje narrativo de «El Topo» le permite ser transformada en novela, en película, en libro, en programa de software. Incluso en música, superando lenguajes específicos y conectándose con audiencias más diversas".

Para él, la llegada de su obra a la novela gráfica "no sólo la enriquece sino que la instala como ejemplo del amplio espectro de posibilidades que una obra tiene y de sus alternativas de trascender los formatos

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