viernes, 9 de marzo de 2012

Los secretos y tesoros del Cine Arte Normandie a 30 años de su apertura


La Segunda
viernes, 09 de marzo de 2012

Más de dos mil títulos y una película inacabada de Raúl Ruiz forman parte de la colección de la sala que este año cumple tres décadas de existencia y que en el último tiempo ha tenido que lidiar con la proliferación de multicines. "El público está cansado de las cabritas, la publicidad y el sonido fuerte", opina su directora, Mildred Doll.  

por:  Por Ana Rosa Romo,





Mildred Doll se ha dedicado por completo a la administración de su sala. "El cine ha sido mi vida", confiesa.

Foto ANDRES SYMME
El cine arte Normandie -que este año cumple tres décadas de existencia- es un proyecto de vida. De eso no cabe duda al conocer la historia de los hermanos Mildred y Alex Doll, oriundos del norte del país, que para completar su educación secundaria se vinieron a Santiago a estudiar en internados. Desde entonces, el séptimo arte se ha convertido en su pasión.

"Los fines de semana nos íbamos al cine y también comprábamos la revista «Ecran»", recuerda Mildred, directora de la clásica sala del centro. Y aclara que "mi hermano empezó a investigar desde muy niño cómo se adquieren las películas".

Ese fue el origen de un negocio familiar que, 30 años después de su fundación, debe lidiar con la irrupción de la modernidad. La pregunta es inevitable: ¿Cómo se inserta un espacio de 670 butacas, ubicado en el centro, en el contexto actual de las multisalas y los cines ubicados en malls?

Doll tiene una teoría: "Creo que el público está cansado de las cabritas, la publicidad y el sonido fuerte. Este es un espacio de recreación donde la gente viene a contemplar tranquila algo que le puede gustar o no, pero siempre va a aportar. También tenemos sistema Dolby, pero no se usa con gran cantidad de decibeles. Es todo más moderado".

La tesis de la directora se ve avalada por el comportamiento de un público cautivo bastante fiel. "Creo que los 30 años nos encuentran bastante bien. Aumentó la cantidad de público y se siente el cariño y el respeto de la gente por el trabajo, y eso es impagable".

Pero hay cosas más concretas que reflejan el momento por el que pasa la sala: pantalla nueva, un sector de butacas renovado y la adquisición de un proyector 2 K para cine digital, más el sistema DCP que amplía las posibilidades tecnológicas. Todo gracias a la aprobación de proyectos Fondart.
De este modo, Normandie ha podido programar esta semana el film documental de Wim Wenders "Pina" y el estreno de la película nacional "La lección de pintura", de Pablo Perelman.

Los hermanos Doll comenzaron su relación con el séptimo arte cuando crearon un cine club en el Instituto Norteamericano y soñaban con tener una sala propia: "La primera fue el Cine Egaña. Decidimos agregarle la palabra «arte» para diferenciarlas de las salas comerciales. A fines del 76, encontramos el Toesca, (Huérfanos con Teatinos) que era un cine de niños en el día. Nosotros instalamos la función de noche. El 81 aparece el Normandie, (Alameda 139), que se había vendido a una constructora para hacer un edificio que no resultó debido a la crisis. Lo arrendamos por un año, nos quedamos diez".

En esta aventura sus socios fueron Ricardo Stuardo, Sergio Salinas y Jorge Vera. Idearon el sistema "Amigos del Normandie" con el propósito de reclutar al público que gustaba del proyecto, ofreciendo acceso a precios rebajados. Llegaron a tener cinco mil inscritos. El sistema sigue vigente hasta hoy. Los socios pagan una cuota anual de 10 mil pesos, y pueden adherir a toda función por solo $1.000.

"Creemos que el cine es importante para la cultura y eso tiene que ser subsidiado de alguna manera para todos los estratos sociales. Nosotros podríamos vender cabritas y ganaríamos mucho más que con una entrada de mil pesos, pero no es la idea", opina Mildred, quien recuerda entre sus ilustres amigos a José Donoso, Jorge Edwards, los Presidentes Aylwin y Lagos; Hortensia Bussi, Benito Baranda, Carmen Soria y Santiago Pablovic.

"Fuimos la biblioteca especializada más grande de cine"
El cambio de Alameda a Tarapacá no estuvo exento de dificultades: "Ha costado mucho que la gente comprenda que estamos 20 años acá y que en Alameda estuvimos sólo 10, aunque el recuerdo es muy fuerte".

Doll señala que el principal aporte del Normandie en sus inicios, en los años 80, fue la exhibición de muchas películas que de otra manera no se habrían conocido, como "La Ley de la calle", de Francis Ford Coppola; "Nos habíamos amado tanto", de Ettore Scola; "Giordano Bruno", de Giuliano Montaldo y "El caso Mattei", de Francesco Rosi.

Mildred, además, destaca: "Durante los 10 años de Alameda y los primeros 10 en Tarapacá, fuimos la biblioteca especializada más grande para la gente que quería estudiar cine o todas las cosas relacionadas con teatro. Aquí se recurría para obtener la fotocopia de los comentarios y de la crítica".

La colección de películas no es menor. Son más de 2.000 títulos, adquiridos desde aquella época en que las cintas deterioradas se destruían e iban a parar a las fábricas de peinetas. Alex Doll interceptaba a esos "hombres del carrito" que recogían el material y se los compraba. También adquirió películas de las bodegas que dejaron las compañías norteamericanas cuando abandonaron el país, en el año 70.

Gracias a estas gestiones, cuentan con 17 títulos de Bergman, 8 o 10 de Fellini, otras tantas de Buñuel y varias de Raúl Ruiz, incluyendo "Tres tristes tigres", la que restauraron.
"También tenemos la primera película de Ruiz, «El tango del viudo». Lo invitamos a verla. Pero a esa película le faltó montar el sonido. Nos dio autorización para terminar ese proceso porque las grabaciones están, ¡pero para eso, hay que tener plata!"

-¿Y es negocio el Normandie como para cumplir esa misión?
-No sé si lo es. El cine ha sido la vida...a mi hija la veo poco, tengo un nieto maravilloso... pero yo estoy aquí.

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